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La silla del silencio

Por: Tiferet Levy

En el corazón del Reino de Shalem, donde los muros están tejidos de sabiduría ancestral y los jardines cantan salmos con el viento, Naamá bat Eliora cruzaba las puertas del Salón de los Ancianos. El aire estaba impregnado de mirra y quietud. Cada paso de la princesa guerrera dejaba una huella luminosa sobre el mármol, como si la tierra misma reconociera su misión sagrada.

 

Vestida con su túnica azul real, bordada con hilos de oro que dibujaban símbolos celestiales, Naamá caminaba entre los lechos donde reposaban los ancianos del reino: sabios, profetas y guerreros retirados, cuyas almas aún ardían de luz, pero cuyos cuerpos clamaban descanso y consuelo.

A su lado flotaba el Malak Rafael, el ángel sanador, envuelto en una luz esmeralda que palpitaba como un corazón eterno. Su mirada era profunda y compasiva; sus manos, abiertas, canalizaban la energía del Sanador de los Mundos.

Naamá alzaba su palma derecha, donde brillaba el Maguén David tatuado con letras de fuego azul, y desde los cielos comenzaron a descender letras hebreas doradas, como copos de luz cayendo en cámara lenta. Cada letra era un nombre sagrado, una bendición, una promesa de restauración.

—"Ani Hashem Rofeja" —susurró ella, y al pronunciar las palabras, las letras se fundieron con los cuerpos de los ancianos.

Uno a uno, los ojos cansados se abrían, y sus labios formaban plegarias de gratitud. Algunos lloraban. Otros simplemente sonreían con una paz que solo se alcanza cuando el alma reconoce la presencia divina.

Rafael posó su mano sobre el hombro de Naamá, y una ola de energía recorrió la sala. No era solo sanación física. Era memoria, restauración del alma, conexión con el propósito perdido.

En silencio, Naamá cerró los ojos. Desde su corazón, una plegaria se elevó, no dicha con labios, sino con la totalidad de su ser:

"Que el Reino de Shalem recuerde siempre a sus ancianos, pues en sus palabras habita el mapa del cielo."

Y el cielo, en respuesta, dejó caer una última letra: חֵסֶד (Jesed) —misericordia.

TiferetLevy©

 

© 2025 Naamá bat Eliora. 

Creación original. No reproducir sin permiso.

La Silla del Silencio.png
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